SIRIA 28 ABRIL 2011 REVUELTAS ARABES

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Los Hermanos Musulmanes llaman al pueblo sirio a tomar las calles

Es la primera vez que la organización, prohibida en Siria, llama expresamente a manifestarse contra Bachar el Asad

AGENCIAS – Amán – 29/04/2011

Los Hermanos Musulmanes han hecho un llamamiento a la población siria para que tome las calles. La agrupación islamista, prohibida en Siria y blanco preferente de la represión del presidente Bachar El Asad, ha animado a los ciudadanos a exigir más libertad en las calles este viernes, día de oraciones.

“No dejéis al régimen asediar a vuestros compatriotas. Cantad con una sola voz por la libertad y la dignidad. No permitáis que el tirano os esclavice”, reza el manifiesto enviado este jueves a la agencia Reuters.

Es la primera vez que los Hermanos Musulmanes, cuya cúpula está en el exilio, llama expresamente a manifestarse en Siria, desde el comienzo de las protestas antigubernamentales hace seis semanas. Aproximadamente medio millar de personas han muerto a manos de las fuerzas de seguridad en las revueltas, según la organización pro Derechos Humanos Sawasiah.

Decenas de miles de personas participaron en los multitudinarios funerales por el casi centenar de muertos del pasado 22 de abril. Unos 200 miembros del partido el Baaz, el del presidente El Asad, presentaron este miércoles su dimisión en la provincia de Deraa por la represión de las últimas concentraciones.

La cofradía de los Hermanos Musulmanes opera en Siria, Egipto, Palestina (el movimiento Hamás es un hijo de los Hermanos Musulmanes), Jordania, y los países del Golfo. Fundada en Egipto en 1928 por Hassan el Banna, se trata de la organización integrista más antigua e influyente del mundo árabe y musulmán. La facción siria sufrió una brutal masacre en 1982, en la localidad de Hama, a manos del Ejército de Hafez el Asad, el padre del actual presidente.

Propuestas en Siria

Siria

Bachar El Asad   Bachar El Asad(presidente)    45 años.

Población 14-29 años:   34%
Edad media:   21,5 años
Renta per cápita:  3.515 euros
Paro:  8,3%
IDH:  111º de 169
Alfabetización:  79.6%
Religión:
Musulmanes: 16%
Cristianos: 10%
Fuente:
CIA Factbook, PRB

FOTO: AFP

Un inmenso barril de pólvora

ENRIC GONZÁLEZ

En su libro La gran guerra por la civilización, el veterano corresponsal Robert Fisk definió el régimen sirio con solo cuatro palabras: “Ordenado, mesurado, implacablemente inflexible”. Siria es el país árabe con menos espacios de libertad, quizá en competencia con Arabia Saudí, y, pese a un sistema político laico, el de mayores tensiones religiosas.

El profesor Itamar Rabinovich, catedrático de Historia Contemporánea de Oriente Próximo, exembajador en Washington y exdirector de la delegación israelí en diversas negociaciones públicas o secretas con el Gobierno de Damasco, considera que Siria es en estos momentos “un gigantesco barril de pólvora”.

El país acumula problemas de todo tipo, especialmente económicos y demográficos (el petróleo se acaba, más del 40% de la población tiene menos de 15 años y pocas perspectivas de empleo), pero el más grave y antiguo se encuentra en la fractura religiosa. Tras la I Guerra Mundial, cuando desapareció el Imperio Otomano y el territorio sirio de la época (que incluía Líbano) quedó bajo control francés, la Administración colonial se apoyó en la minoría alauí, una secta chií que constituía apenas el 10% de la población y que no se mostraba tan reacia a la ocupación extranjera como la amplia mayoría suní (casi el 80%). La transformación de los alauíes en élite administrativa marcó el futuro de Siria.

El problema más grave es la división entre la élite alauí y la mayoría suní

La independencia, a partir de 1944, abrió camino a una sucesión de golpes de Estado. En 1963 el partido nacionalista árabe Baaz se convirtió en la principal fuerza política, y en 1970, tras el golpe de Estado del entonces ministro de Defensa, Hafez el Asad, en partido único. Asad hizo del Baaz, como Sadam Husein con el Baaz iraquí, el eje de un Estado totalitario. Con una característica especial: en todos los resortes del poder se situaba un alauí, como el propio Hafez el Asad.

Aunque en teoría el gran enemigo del régimen sirio fue siempre Israel, en la práctica la lucha más feroz (Siria, consciente de su debilidad militar, ha evitado desde 1973 enfrentarse directamente a los israelíes) fue interna, contra los Hermanos Musulmanes.

Esa lucha tuvo su momento más cruento en 1982, con una sublevación islamista en la ciudad de Hama que fue aplastada por tropas dirigidas por el hermano del presidente, Rifaat el Asad (posteriormente exiliado en España por intentar derrocar a Hafez), con un balance estimado de entre 10.000 y 20.000 muertos. “La matanza de Hama quebró el espinazo de los Hermanos Musulmanes, pero radicalizó a amplias capas de la población suní y agudizó su odio hacia la élite alauí”, explica el profesor Rabinovich.

La muerte de Hafez el Asad en 2000 y el acceso a la presidencia de su segundo hijo, el oftalmólogo Bachar el Asad (el primogénito y sucesor designado, Basil, había muerto en 1994 en un accidente de tráfico), suscitó la aparición de un movimiento reformista y esencialmente laico que se conoció como Primavera de Damasco. El joven presidente, sin embargo, prefirió no correr riesgos con reformismos que pudieran poner el régimen en peligro, por lo que en apenas seis meses la primavera fue extinguida.

Más del 40% de los sirios tiene menos de 15 años y el empleo escasea

Esa represión, que se unía a la practicada sistemáticamente contra los islamistas, redujo aún más la élite dirigente. El Asad convirtió el poder en un asunto familiar: la Guardia Republicana, el cuerpo militar más poderoso, quedó en manos de su hermano menor, Mahir; los dos principales servicios de espionaje interno, la Seguridad General y la Seguridad Militar, fueron asignados a su cuñado, Asef Shawkat.

El fin de la primavera y la evidencia de que la corrupción era consustancial al régimen, con Hafez o con su hijo, provocaron el divorcio entre el régimen y los pequeños empresarios urbanos que lo apoyaban.

El joven presidente, un hombre al que se define como educado y amable y a la vez despiadado, no tuvo más remedio que aliarse con unos pocos grandes empresarios, convertidos en multimillonarios gracias a la tímida política de liberalización y privatizaciones. El símbolo de esa casta de magnates es Rami Makhlouf, primo de Bachar el Asad. Makhlouf, por encima del propio presidente, representa lo que más odian los manifestantes de Deraa.

Es imposible predecir qué ocurriría en Oriente Próximo si cayera el régimen sirio, algo por ahora improbable. Pero el vuelco sería, sin ninguna duda, el más importante desde la revolución islámica en Irán.

200 miembros del Baaz sirio dimiten por la represión de las protestas

REUTERS – Ammán – 28/04/2011

Unos 200 miembros del partido que gobierna Siria, el Baaz, al que pertenece el presidente Bachar el Asad, presentaron ayer su dimisión en la provincia de Deraa en protesta por la represión por parte de las fuerzas de seguridad de las manifestaciones antigubernamentales que se registran en la zona.

A través de una declaración conjunta, los militantes justificaron su renuncia “por la negativa postura adoptada por el liderazgo del Partido Baaz hacia los acontecimientos en Siria y en Deraa”. La nota subraya que “cientos” de personas han muerto y “miles” más han resultado heridas “a manos de las fuerzas de seguridad”. Por ese motivo, añaden, “presentamos nuestra dimisión colectiva”.

Mientras, Rusia, que junto con China se opuso el miércoles a un proyecto de resolución de la ONU contra el régimen de Damasco, advirtió ayer en el Consejo de Seguridad que una injerencia exterior podría llevar a Siria a una guerra civil y aseguró que la represión de las protestas no constituye una amenaza para la paz mundial.

Francia pide “medidas fuertes” de la ONU y la UE contra el régimen sirio

Reino Unido ve “limitaciones” a una hipotética intervención extranjera.- Las organizaciones de derechos humanos aumentan a 400 los muertos civiles a manos de las fuerzas sirias

AGENCIAS 26/04/2011

La brutalidad de la represión del régimen sirio ha suscitado duras condenas en la comunidad internacional.

El Gobierno francés ha pedido hoy la aplicación de “medidas fuertes” por parte de las Naciones Unidas y de la Unión Europea contra el régimen de Siria por su actuación contra las protestas de los últimos días.

Mientras tanto, las organizaciones de derechos humanos han aumentado a 400 los muertos civiles a manos de las fuerzas sirias y han informado de la detención de Qassem Ghazzawi, un prominente defensor de los derechos civiles.

La portavoz, Christine Fage, ha declarado que Francia “condena con la mayor firmeza la escalada de represión contra la población civil por parte de las autoridades sirias, marcada estos últimos días por el uso de carros de combate”.

Fage ha dicho que los responsables de los crímenes cometidos en Libia “tendrán que responder de sus actos”. “Lo importante por ahora es que deje de utilizarse la fuerza contra la población civil”, ha precisado Fage, preguntada por el tipo de medidas que solicita Francia contra el régimen de Damasco.

La portavoz ha declarado que “no se contempla por ahora” la retirada de personal diplomático francés de la capital siria y ha recordado que desde hace diez días el Ministerio recomienda tomar precauciones especiales a los ciudadanos franceses en ese país.

Los cuatro países de la UE en el Consejo de Seguridad, Francia, Reino Unido, Alemania y Portugal, hicieron circular ayer una declaración entre los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU en la que se pide una resolución de condena para incrementar la presión sobre el presidente El Asad.

El texto, que previsiblemente será abordado en la cumbre de hoy en Nueva York, apoya la postura del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que ha defendido la apertura de una investigación independiente para esclarecer las circusntancias que llevaron a la muerte a decenas de manifestantes el pasado fin de semana.

Avisos desde EE UU y Reino Unido

La Casa Blanca, por su parte, anunció ayer que estudia imponer sanciones sobre las principales figuras del régimen. Eso, sin embargo, no podía causar demasiada inquietud en Damasco. La diplomacia estadounidense no dispone por el momento de alternativa a El Asad: acaba de restablecer relaciones diplomáticas plenas con Siria y cuenta con el presunto ánimo reformista del joven presidente, más que dudoso tras los últimos acontecimientos, como uno de sus ejes políticos en Oriente Próximo.

Respecto a una hipotética intervención extranjera, el ministro de Defensa de Reino Unido, Liam Fox, ha advertido de que ve “limitaciones”. “No podemos hacer todo en todo momento y tenemos que reconocer que hay limitaciones prácticas a lo que nuestros países pueden hacer”, ha indicado. El Gobierno británico ha emplazado a Damasco a detener las agresiones contra la población.

“El Reino Unido está trabajando intensivamente con nuestros socios internacionales para persuadir a las autoridades sirias de que detengan la violencia y respeten los derechos humanos básicos y universales a la libertad de expresión y de reunión”, ha comunicado el ministro de exteriores británico, William Hague.

Este trabajo “incluye colaborar con nuestros socios en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para enviar una señal firme a las autoridades sirias de que los ojos de la comunidad internacional están fijos en Siria, y con nuestros socios en la Unión Europea y en la región para posibles medidas mayores”.

Los activistas que organizaban las protestas y difundían información sobre las mismas al resto del mundo consideraban que Bachar el Asad se había “quitado la máscara” y que el horror ante su brutalidad iba a acelerar la descomposición del régimen.

Otros analistas, sin embargo, se mostraban cautos. Solo dos diputados y un muftí de Daraa habían dimitido en protesta por la represión y las dos principales ciudades, Damasco y Alepo, permanecían bastante ajenas a las intensas protestas registradas en lugares como Daraa, Homs, Douma, Hama, Banias o Lataquia.

El uso de tanques y el cierre de la frontera indicaron ayer que El Asad había optado por una estrategia de máxima dureza. El presidente parecía dispuesto a repetir lo que su padre, Hafez el Asad, hizo en 1982 con la destrucción de Hama y la matanza de al menos 10.000 personas: no solo aplastó una revuelta islamista, sino que infundió un miedo profundo a los descontentos con su régimen y disipó durante años, en realidad hasta ahora, cualquier intento de organizar una oposición interna y desafiar al poder.

Cronología

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